¿EMPLEARSE EN VERDAD ES TAN DIFÍCIL?

Hace unas semanas contratamos para uno de nuestros clientes más importantes en TI a un Ing. Especializado en Soporte Técnico; el perfil fue seleccionado con altos estándares, impecable en cuanto a las competencias laborales y experiencia requeridos, sus resultados de psicometría con una honestidad y valores intachables. A los 5 días de estar laborando formalmente para la empresa, durante un evento donde fue enviado a cubrir la instalación en redes, robó dos equipos de cómputo con valor de $18,000.00 cada uno. 

No volvimos a saber de él.

Esta puede ser una experiencia muy conocida e incluso constante para muchos de los lectores, después de esta situación estuve reflexionando sobre lo siguiente: Antes de dedicarme al área de Recursos Humanos (Hace aproximadamente 10 años), solía pensar que el desempleo se derivaba de la falta de oportunidades laborales y no dudo que esa situación existió en algún tiempo. 

Al menos hasta que pase a formar parte del otro lado, cuando conocí el frío embudo del área de reclutamiento o como generosamente le llaman hoy en día: “Departamento de Atracción de Talento”, ese embudo resulto ser complejo, lleno de grandes esfuerzos, implementación de mejores prácticas, capacitación continua, estrés sobre humano, presión infinita, inversión de tiempo y dinero para que al final el resultado era un constante:

“No se cubrió la vacante”.

Cuando vi que aún con nuestros grandes esfuerzos en atraer y retener el mejor personal los resultados eran que de 10 candidatos enviados a entrevista solo se presentaba uno (una cifra con suerte), que en las contrataciones un alto porcentaje ya no regresaba al otro día, que el ausentismo laboral iba en incremento, que no daban los resultados esperados y debían ser despedidos, que se quejaban constantemente de la carga de trabajo y renunciaban a la primer llamada de atención. Consideré que algo se estaba haciendo mal y comencé a implementar mejoras en nuestros procesos tales como:

Evaluar el ofrecimiento de sueldos y su competitividad en el mercado para mejorarlos, implementar esquemas de compensaciones por objetivos, ofrecí videoconferencias para ahorrarles tiempos y costos de traslado, brindé alternativas de horarios para entrevista y así ajustarme a su disponibilidad de tiempos, si requerían una certificación especial para cubrir el puesto la empresa la pagaba considerándolo como una inversión a largo plazo además de beneficio mutuo.

El resultado no cambió.

Concluí entonces que esta podría considerarse como la generación más susceptible que se ha tenido y esto no tiene nada que ver con ser Millenial o no (yo soy parte de esa generación), se trata de que en gran mayoría, esta generación que busca emplearse realmente no sabe lo que quiere, desean obtener las cosas fáciles con el mínimo esfuerzo, dejan de asistir a las entrevistas porque representa una gran pérdida de tiempo o peor aún se auto sabotean y desisten antes de haberlo intentado. En muchos casos se contratan por sueldos que no cubren sus expectativas para “entretenerse”, o viceversa por sueldos que superan sus expectativas pero renuncian porque se exige demasiado y a la mínima llamada de atención quieren demandar por explotación laboral.

En muchos casos les da miedo ser medidos, obtener resultados a corto plazo, cumplir los objetivos de su puesto y de la organización. Y esa sensibilidad los lleva a sentirse INSATISFECHOS con su entorno, con el jefe, el trabajo, la empresa, el sector, la sociedad, las leyes, las oportunidades… TODO menos ellos. Por eso cuando se les pregunta porque no han encontrado empleo, les resulta fácil responder: 

“Porque ¡NO HAY TRABAJO!

Si me preguntarán a mí, la respuesta sería que efectivamente NO hay trabajo.

  • Pero no hay trabajo para el incompetente, el irrespetuoso, el ignorante.
  • Aquel que no quiere dar resultados y prefiere dar pretextos.
  • Jamás habrá oportunidades para aquellos que quieren recibir lo mejor pero que no están dispuestos a ofrecerlo.
  • No existirá un trabajo que les llene el vacío existencial que llevan dentro, culpabilizar al sector empresarial por la falta de oportunidades y victimarse no es la solución.

Considero que el termino retener está siendo mal interpretado, ya que las empresas no buscamos retener a quien no quiere trabajar, a quien quiere ganarse todo de manera fácil, a quien se queja constantemente, a quien daña el entorno laboral. RETENER es sinónimo de construir relaciones laborales con aquellos que respetan a sus empleadores y que cada día hacen su máximo esfuerzo entregando solo lo mejor de su persona.

Ese es el talento que vale la pena conservar, el que reconoce que SI HAY TRABAJO pero que este debe saber ganarse y respetarse.

Leslie Ceballos

Consultor Senior

Doctor Empresa S.C.

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